
Hoy me huele el alma a pastor
su recuerdo se desnuda ante mí.
Hoy se escriben su navaja y su
zurrón
y recorro otra vez aquellos caminos
sin fin.
Hoy se llena el sol de su mirada
casi ciega
y amanece junto a mí, lejos de su
tierra.
Hoy balan en el olvido, balan sus
ovejas,
¡no había pastor como él en toda la
Sierra!.
Hoy, se me cruza su chaleco y su
garrota
mi memoria ha empezado, del olvido,
a despertar
se me sube al corazón su
inconfundible gorra
sí , fue él, el que me enseñó a no
rendirme jamás.
Hoy brotan los melones sin querer
su perro busca y busca su rebaño
y a regar le acompañó, solitaria, la
luna ayer
y como siempre su siesta después de
comer.
Hoy, allí donde no hay tiempo
que marcará su reloj de cadena,
¡levanta son las seis! chocolate y
al campo,
adiós sueño, me llevo el rebaño y la
merienda.
Aún respiro la alfalfa subido en las
cuestas
el asno no camina, no le caben más
cuerdas
quizás no pueda por el frío de la
yerba
o quizás se haya dejado el alma
entre las piedras
Andalucía sigue preguntado por él
… sigue… sigue preguntando por él.
sigue lloviendo y nevando…y
preguntando por él
hay mil rebaños, mil pastores, pero
ninguno cómo él.
Era el pastor de las mañanas y las
tarde
era incansable, generoso, tratable e
intratable
fueron tan diferentes aquellos tiempos,
era el sol y la luna de todos sus
valles.
Lo añoro, se hiela el sol en el
olvido
se quedaron los abrazos tendidos
los chalecos y la gorra cruzaron el
vacío
y su reloj se quedó dormido.
© Jose González
© Jose González